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El entrenamiento de porteros de fútbol. Claves para el trabajo de fuerza y prevención

El entrenamiento de porteros en fútbol esta cambiando de paradigma. Es necesario un cambio de concepto en su entrenamiento e incluir al portero como un agente perteneciente al grupo con sus necesidades emocionales, trabajo grupal y de trabajo específico

El portero de fútbol siempre ha sido un personaje distintos dentro de las posiciones que conforman los equipos. Por todos es conocido las diferencias con respecto a otros jugadores, donde el factor que mayor condiciona la posición es el poder tocar el balón con las manos. 

Esta acción le confiere otras necesidades totalmente diferentes a otros jugadores, donde la preparación tanto táctica, técnica y física es totalmente opuesta a otras posiciones de fútbol. 

Las acciones de un portero se producen en un contexto muy complicado, con gran variedad de acciones y con muy poco tiempo para ejecutar. 

A nivel físico, un portero de fútbol necesita de su agilidad, coordinación y ejecución de acciones de forma rápida, explosivas y muy esporádicas, distanciadas en el tiempo. Desarrolla acciones con mucha intensidad y se manifiestan con baja frecuencia (amplia recuperación). 

A diferencia de jugadores de campo donde el trabajo de fuerza puede ir más encaminado a la resistencia o al trabajo metabólico, en el trabajo con porteros de fútbol, el predominio de las acciones en el entrenamiento debe ser cualitativo, centrándonos en aspectos neuromusculares de la fuerza. 

 A nivel psicológico debe ser capaz de arriesgarse a interceptar el balón a través de su capacidad de decisión en diferentes tipos de jugadas. 

A nivel táctico el portero es un punto de inicio de las jugadas de ataque, y un organizador de la defensa y del equipo. 

José Sambade, experto en el entrenamiento de porteros de fútbol, entiende que los comportamientos del portero se  pueden dividir en:

Se posiciona o se desplaza por el terreno (técnica sin balón). 

Existen movimientos propios:

  •  Previas al contacto con el balón (saber colocarse).
  •  Posteriores al contacto con el balón (como levantarse después de una caída). 

Derivados de estos comportamientos, entiende que a nivel defensivo y ofensivo se puede distinguir las siguientes acciones

Defensivas:

  • Recuperar (blocaje).
  • No recuperar (despejes).

Ofensivas:

  • De reinicio (saque de meta / golpe franco). 
  •   De continuidad. 
  •   Saques de portería.

De esta manera, al igual que hablamos sobre la toma de decisiones en los jugadores de fútbol, en los porteros ocurre más o menos lo mismo, a pesar que el tipo de acciones sea diferente. Las acciones que hemos descrito anteriormente suponen la fase final o el resultado de un complejo sistema de toma de decisión, basados en los momentos del juego:

  • Percepción (análisis de la situación) – Fase perceptiva.
  • Inteligencia motriz (solución mental) – Fase decisional. 
  • Acción Técnica (solución motriz) – Fase ejecutiva.
  • Conocimiento – experiencia – Ver resultados y aplicar feedback. 
  • Técnica de base va a influir al sobre la técnica aplicada.

El objetivo del entrenamiento será poder llegar a mejorar las fases anteriores a la ejecución, es decir mejorar su capacidad de procesamiento, así como dotarles de experiencias motrices y situacionales propias de la competición para mejorar la capacidad de decisión. 

Podemos entender entonces que el portero a pesar de ser un jugador diferente en sus acciones, también debe estar supeditado al trabajo táctico del equipo y  será necesario realizar los entrenamientos en base al tipo de portero que es y en segundo lugar a la forma de jugar del equipo. 

En este artículo nos centraremos en la parte individual del entrenamiento del portero, centrándonos sobre todo en el aumento del rendimiento y en la prevención de lesiones. 

A nivel metodológico, Sambade Plantea diferentes cajones o apartados de entrenamiento donde incluir los diferentes ejercicios que podemos llevar a cabo en el entrenamiento. Al igual que en la periodización de las semanas de trabajo, será necesario programar estas cargas también, en función de la cercanía a la competición durante la semana. 

El entrenamiento de la fuerza en porteros

Como hablamos en otros artículos, el entrenamiento de la fuerza resulta decisivo en cualquier deporte, pero en deportes de acciones explosivas este resulta fundamental. Sin embargo, el trabajo de fuerza debe estar orientado al deporte y  a los requerimientos que el jugador necesita, de manera que no sirve de mucho que nuestros porteros realicen una sentadilla con 150kg o las mediciones de saltos sean excelentes, si luego no es capaz de coordinar un salto para atrapar un balón en el punto más alto de su trayectoria. 

De esta manera, el trabajo de fuerza debe estar orientado hacia las diferentes acciones que el portero se encontrará dentro del partido. El propio Sambade, expone de esta forma una clasificación de las diferentes tipos de fuerzas que un portero puede manifestar:

–              Fuerza de posicionamiento. Es aquella fuerza necesaria para aguantar su posición.  

–              Fuerza de desplazamiento.

La fuerza de desplazamiento es la necesaria para realizar los desplazamientos en diferentes direcciones de forma rápida y efectiva. Debido a que estos desplazamientos serán siempre en función de un estimulo concreto, como puede ser ir a despajar un balón con los pies fuera del área, las tareas tendrán una parte de carga física (buscando el trabajo de fuerza) y una posterior transferencia hacia la acción en concreto que se esta buscando (salida fuera del área, de manera que generalmente en este apartado estaremos hablando de ejercicios con carga + transferencia. 

–              Fuerza de impulsión para blocar / parar  un balón. 

 Otro comportamiento característico de la posición de portero son todas la impulsiones necesarias para despejar balones de la portería. Dentro de este apartado encontramos:

  • Impulsiones en diagonal, que son aquellas acciones necesarias para desplazarse hacia un lado u otro de la portería, hacia abajo o hacia arriba, como en la parada de un penalti. 
  • Impulsiones a una pierna sola- dos piernas. 
  • Impulsiones en espacio próximo, donde el portero debe ser capaz de controlar su espacio próximo (1-2 metros) alrededor de su cuerpo ante balones cercanos. 
  • Impulsiones a contrapié. Hace referencia a aquellas acciones en las que es necesario realizar un paso hacia atrás para tener impulso o generar espacio y permitirle realizar una determinada acción en un espacio próximo. 
el entrenamiento de porteros en futbol
Ejemplo de fuerza de impulsión en diagonal. 

–              Fuerza de interceptación. 

–              Fuerza de golpeo / lanzamiento. Ante un lanzamiento con las manos o con los pies.  

–              Fuerza de contacto. El portero de fútbol debe tener un buen sostén muscular para recibir y aguantar golpes de compañeros y contrarios. 

Entrenamiento de Base- Sostén

El trabajo de base o sostén es aquel que será la base de las acciones motrices que realiza un portero,  es decir, trabajaremos todas las acciones que el jugador tiene que realizar durante el juego. Estas acciones motrices las podemos clasificar como:

–              Saltos. Todos los tipos de saltos que puede llegar a buscar un balón. Debemos ser capaces que  aprendan una correcta técnica de salto, sobre todo buscando que tras un salto, la recepción de este se realice con las dos piernas y no únicamente con una, evitando algún tipo de lesión.

Ejemplo de lesión por una recepción de un salto con una sola pierna. 

–              Desplazamientos. Se trabajan todos aquellos desplazamientos propios del puesto, como los que debe realizar en un córner o al salir del área para cabecear un balón. 

–              Buenos apoyos y desplazamientos

El objetivo de este tipo de tareas será en primer lugar buscar un trabajo correcto de la técnica, para posteriormente trabajar las mismas acciones como saltos o desplazamientos con cargas más pesadas (por ejemplo colocando chalecos de peso  en el cuerpo) para aumentar la carga de trabajo y siempre evitando que este tipo de carga no interfiera en la técnica correcta. 

Por ultimo, será ideal combinar al igual que hacíamos en el apartado de fuerza, trabajo de base con una acción de transferencia hacia situaciones  reales. Un ejemplo podría ser una secuencia de saltos con chalecos y una posterior parada a un balón. 

Entrenamiento Específico

Dentro del trabajo específico en los entrenamientos de porteros, podemos encuadrar todas las acciones de velocidad específica que requiere la posición. Hemos dicho anteriormente que las acciones del portero son acciones de corta duración, muy rápidas y muy esporádicas. Por eso será necesario que las tareas que se planteen de manera específica sean acciones en las que el jugador tenga que reaccionar ante estímulos rápidos y a poca distancia. Estas tareas tienen una serie de características que resumimos a continuación y que podréis ver en el video que exponemos, donde se puede ver José Sambade realizando este tipo de tareas.

–              Deben crecer en dificultad de estímulos y de progresión, ya que no valdrá de nada si los estímulos que se le plantean son demasiado difíciles de controlar. El objetivo de estas tareas es ir progresando poco a poco en dificultad. 

–              Velocidad gestual y segmentaria. Se busca la velocidad de los brazos y de las piernas en acciones muy rápidas y en espacio próximo. 

–              Modificar el móvil y las trayectorias. Se trata de trabajar con diferentes móviles, como pelotas de tenis, balonmano y otros deportes, así como también diferentes tipos de trayectorias.  

–              Colaboración entre compañeros. Las tareas deben estar apoyada por los otros porteros, de forma que estos ayuden y apoyen la tarea lanzando el balón o acompañando la jugada. En palabras de Sambade, los porteros tienen que ayudar a crecer unos a otros.  

–              Espacio próximo. Las tareas de velocidad específica deben estar enfocadas en el espacio próximo del portero. 

–              Trabajos discriminativos. Los trabajos discriminativos son aquellos que buscan la toma de decisión del jugador, es decir proponer situaciones en las que el portero tenga que decidir que tipo de balones debe atrapar. Un ejemplo de esto sería el trabajo de con tres balones numerados donde tenga que atrapar aquel número que nosotros vayamos proponiendo.  

–              Pasar de jugador a portero. Acciones en las que el jugador tenga que tocar el balón con el pie o con las manos en función de los estímulos que vayamos planteando, simulando las requerimientos que pueden pasar en un partido. 

–              Dificultar la visión con un panel o un compañero. Al dificultar la visión, se busca trabajar la velocidad de reacción ante la llegada de un balón sobre el que no se tiene control, como puede pasar en un partido, como en un lanzamiento en el que el portero no puede ver con claridad por que tiene rivales y compañeros delante de él. 

–              Aumentar la velocidad del balón o aumentar el movimiento del balón. Otro tipo de acciones interesantes son aquellas en las que la trayectoria del balón cambia inesperadamente, como cuando toca en un rival o compañeros. Trabajar esto en el entrenamiento será de gran interés. 

El entrenamiento preventivo

Debido a las exigencias del propio puesto, y las acciones motrices que está demanda, el trabajo preventivo debe ser mayor en este tipo de jugadores. Las constantes caídas, los impactos del balón en las manos, brazos y hombros, así como las recepciones de los saltos tras agarrar un balón, son acciones potenciales de incurrir en lesión. Por eso es necesario un plan adecuado y específico para trabajar con los porteros sobre todo centrándonos en las lesiones más habituales en este puesto:

  • Lesiones en los hombros y en codos (estudio). Para la comprensión de este tipo de lesiones en profundidad recomendamos la siguiente entrada de blog de Nacho Zas, readaptador del Real Club Deportivo de la Coruña, donde se hace una análisis de las lesiones de hombro en porteros.  
  • Lesiones en las muñecas y dedos por los impactos del balón (estudio
  •  A pesar de sufrir menos lesiones que otras posiciones, las  lesiones en el miembro inferior, sobre todo en rodillas por malas recepciones tras los saltos son las más frecuentes. (estudio)

Siguiendo con la propuesta de Sambade,  se proponen diferentes tipos de tareas para trabajar estos aspectos:

  1. Trabajo preventivo específico, dando  importancia del equilibrio en los miembros inferiores. Las superficies inestables  resultan  interesante, sobre todo para el control del equilibrio en diferentes planos de movimientos. 
  2. Importancia del núcleo del core, como protección para la columna vertebral en los impactos y el control del cuerpo en diferentes acciones.  
  3. Llevar a acciones especificas del portero en el campo. 
  4. Trabajar ejercicios para la prevención de traumatismo en los hombros y en los antebrazos causados por los impactos del balón en las manos.  En este sentido es Importante el trabajo de  los ejercicios excéntricos como flexiones con impulso, caídas controladas con las manos sobre colchonetas desde diferentes alturas o el trabajo con balones de diferentes pesos. 
  5. Trabajo funcional centrado en el hombro, buscando fortalecer el complejo articular del hombro, con ejercicios analíticos y pasando a ejercicios más funcionales y específicos de las acciones del portero. 
  6. Este tipo de acciones es interesante que se trabajen también en especificidad, buscando que el jugador trabaje en diferentes rangos de movimiento que se va a encontrar en la competición. Obviamente antes de este paso, debe existir un buen trabajo de base, donde se trabaje la estabilidad del hombro en su totalidad. 

Resumen

Hemos visto que el trabajo con porteros resulta diferente a la hora de entrenar, en comparación con lo que se hace con jugadores de campo. El tipo de posición y los requerimientos de esta, hacen que sea necesario la búsqueda de otro tipo de tareas y objetivos en el entrenamiento, como el trabajo de fuerza, el trabajo de base, preventivo y especifico de velocidad de reacción. 

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